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ENTRE LÍNEAS

BERLÍN: Una ventana a la historia, una puerta a la modernidad

BERLÍN: Una ventana a la historia, una puerta a la modernidad <p>

Las minuciosas y detalladas reconstrucciones de la ciudad llevadas a cabo tras la guerra no ocultan por completo las secuelas dejadas por los bombardeos y la metralla. Cada uno de los rincones de la ciudad huele a historia, a una historia que tras largas luchas y demasiado sufrimiento, ha tenido un final feliz. Es ahora Berlín un lugar idóneo para la espontánea e imparabale creatividad, para la calma y el sosiego, para el collage de culturas, para el intercambio respetuoso de ideas.

Bajo la perspectiva de una cámara digital en opción blanco y negro, parece oírse el ensordecedor sonido de un avión surcando el cielo buscando el blanco donde descargar su misil, el eco silencioso de una metralleta después de vaciar hasta la última de sus balas, las aseveraciones autoritarias de un pequeño individuo con ingente maldad, los gritos del impotente padre que ve desvanecerse la figura de su hijo a lo lejos…

 

Ahora la visión se torna colorida. Una familia surca las calles con la más absoluta tranquilidad, un ciclista cruza con total naturalidad por el lugar donde un frío muro dividía represivamente la ciudad en dos, dos enamorados de distinta raza se besan efusivamente aportando una pizca de calor al gélido ambiente, un adolescente da vida con su graffiti a una gris y triste pared…

 

Quizá consecuencia de la ausencia de libertad que maniató a la ciudad durante tanto tiempo, sea el atrevimiento que ahora envuelve el ambiente berlinés. Atrevimiento en la forma de vestir, en la decoración, en la alimentación, en la música…Todo vale. Mezclar, combinar, reutilizar. ¿Porqué una antigua fábrica no puede convertirse en un bar de copas? ¿Por qué un viejo neumático no puede ser ahora un original asiento? ¿Por qué una vieja Iglesia no puede transformarse en un peculiar restaurante?

 

Es Berlín un barco que estuvo a punto de zozobrar. Pero no se hundió y, ahora, surca los mares de la modernidad viento en popa a toda vela. Tal vez, sin un rumbo determinado, pero un rumbo libre, un rumbo elegido por la certeza del corazón y no por el azar de la sinrazón.

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