La auténtica curva de la felicidad

No es, efectivamente, la curva dibujada en los hombres tras la ingesta continuada de cerveza en combinación con suculentas tapitas, a la que me refiero en estas líneas. Tampoco me ha impulsado a escribirlas el reciente embarazo de Letizia Ortiz, aunque también podría encontrarse entre los oídos a los que susurro estas palabras. Mi inspiración procede de la mujer en general, como creadora de vida, y de dos compañeras en particular, que han comenzado la bella andadura por los pasillos que conducen a la luz vital. Dos amigas distintas, con perspectivas dispares, a las que el destino o la mera casualidad, ha unido casi al mismo tiempo en una idéntica aventura. El milagro de portar en su interior un armónico grupo musical, cuyos instrumentos son dos corazones latiendo a la par, uno mayor con tonos más graves, otro de menores dimensiones con matices más agudos, que al fundirse tocan una inconfundible melodía, la canción de la vida. Cada día, durante los próximos nueve meses, deleitarán a su público en el teatro del vientre maternal, hasta que el dúo, en conjunto, deje de entonar. Será entonces cuando un nuevo o nueva solista inicie una carrera en solitario, en la que las partituras en blanco, se irán completando, paulatinamente, con notas de naciente libertad y acordes de ingente felicidad...
1 comentario
Esther -